Esa es la pregunta que os quiero plantear. Por naturaleza y progresión de la vida, el ser humano cuando nace y se está desarrollando en sus primeros años necesita moverse, inquiertarse por todo, dar carreras, ir detrás de una pelota, pero cuando tomamos conciencia… por qué cuesta tanto? Todo el mundo se propone como objetivos, y más de una vez al año, “el lunes que viene empiezo a hacer deporte”, (si no que me lo pregunten a mi) pero cuando llega el lunes, (que tenías la esperanza de que nunca llegaría) te ves sentado en un sofá, por la tarde, recien llegado de trabajar y dices: ” Y ahora voy a hacer deporte? después del día que llevo?” y optas por ir a la cocina a hacer tu deporte particular, que no es otro que abrir el frigo y zamparse lo primero que veas, en mi caso suele ser un paquetito de 5 bulgaritos. Son muchos los años que llevo haciendo esto (así estoy que voy a reventar) y pocas veces las que he conseguido superar las ganas con mucha voluntad, declinándome por el deporte. Así fue una vez, que me convertí en un deportista de élite, un deportista que no podía pasar sin hacer deporte, que no podía pasarse en las comidas, un deportista con mucho futuro, que ahora postrado en un pc os escribe entre resignaciones que no puede levantarse para dar una carrera.——- Os preguntareis qué son estos guiones, pues os lo explico. Ha sido el tiempo que he tardado en comer, bueno comer… eso hubiera querido yo, lo que he tardado en cebarme. He ido con la buena intención de comer ligero, como siempre, pero eso en mi vocabulario no existe, soy alguien que se mueve en la gastronomía por impulsos y que no es capaz de decirle que no a un buen mollete con manteca, menú para ponerse fino, etc etc. Hoy me quiero reivindicar desde aquí y proclamar a los 4 vientos, que el lunes sin falta empezaré a salir a correr en vista de próximos compromisos maratonianos de gran importancia. Si a alguien se le ocurre alguna forma de prestarme su apoyo con tal de que haga deporte y deje de cebarme, se lo agradeceré de por vida. Un saludo.